Pagar por consumo es un buen negocio mientras la carga sea impredecible. El día que se vuelve estable, usted empezó a pagar por una flexibilidad que ya no usa.
La nube pública se diseñó para cargas que suben y bajan sin aviso. Cobra un sobreprecio por estar lista para un pico que quizá no llegue. Eso es justo lo que usted quiere pagar cuando no sabe cuánto va a necesitar — y lo que deja de tener sentido cuando ya lo sabe.
Fuente: Compare the Cloud, sobre repatriación de nube. Verifique las cifras antes de citarlas en una propuesta.
Dos datos: cuánto paga al mes y cuánto varía de un mes a otro. La variación es la que decide, no el monto.
La comparación es orientativa: sirve para saber si vale la pena mirarlo en serio, no para decidir sola. Lo que de verdad manda es qué compone esa factura.
Si le decimos que traiga todo, le estamos vendiendo. Esto es lo que en la práctica sale bien y lo que sale mal.
Bases de datos que crecen despacio, almacenamiento de archivos, ambientes de pruebas encendidos todo el mes, sistemas internos con la misma cantidad de usuarios desde hace dos años. Ahí el costo variable no le está comprando nada.
ReglaSi en doce meses nunca necesitó el pico, no lo está usando.
Campañas, temporadas, procesamiento por lotes que corre dos días al mes, cualquier cosa cuyo tamaño dependa de algo que usted no controla. Y los servicios administrados donde lo que paga no es cómputo sino que otro lo opere.
ReglaSi el pico es diez veces el promedio, la elasticidad vale lo que cuesta.
Mover datos hacia afuera se cobra, y a veces es lo más caro de la mudanza. Pídale a su proveedor el estimado de transferencia antes de decidir: cambia el cálculo y no aparece en la factura mensual.
ReglaEl ahorro se cuenta después de restar la salida.
Lo que mejor funciona casi siempre es repartido: lo predecible en infraestructura propia con tarifa fija, lo elástico en nube pública. No es una retirada, es dejar de pagar tarifa de flexibilidad por lo que nunca se mueve.
ReglaLa pregunta no es dónde, es qué va dónde.
Media hora sobre su factura real, no sobre un estimado. Le decimos qué carga conviene traer, cuál conviene dejar donde está y qué costaría en pesos. Si no conviene mover nada, también se lo decimos.
Sobre su factura real, línea por línea.
Lo estable y voluminoso, que es lo que más ahorra.
Lo predecible acá, lo elástico allá. Conviven.